Dragon Dance Theatre
explorando las artes visuales y el performance desde 1974
Por Tania Solomonoff
A n t o i n e T a s s é. E l h o m b r e f u e r t e d e l a M a u r i c i e

Comentarios sobre la adaptación realizada por el Dragon Dance Theater bajo la dirección de Francois Bruneau.

Una primer lectura…

¿Quién es Antoine Tassé? Hombre quebecois del 1800 fundidor de metales de la Mauricie. Solitario, de vida aspera, acostumbrado al uso indiferenciado de la fuerza, insensible a distinguir entre las sutilezas de las relaciones humanas, la rudeza de los metales y la naturaleza indomable del bosque…

Al transcurrir el proceso de lectura apareció en el guión un segundo personaje. El diablo ser mítico omnipotente e invencible.

A partir de este momento, se entabla a lo largo de la dramaturgia un diálogo caracterizado por repetitivas luchas entre Antoine y el demonio, donde el primero siempre resulta ser el vencedor.

En el proceso de montaje fuimos identificando que la presencia del demonio y sus esfuerzos por luchar una y otra vez contra el coloso representaban una cierta sabiduría legendaria, donde al final de todo el espíritu maligno tiene la misión de transformar al ser humano haciéndole ver su propia naturaleza interna llena de relieves y sorpresas.

Un poco confundidos por el juego de confrontaciones establecido entre los dos personajes, vislumbramos en el texto una profunda reflexión sobre la vida interna de Antoine quien, bajo los influjos de una diabla (ejemplo claro de cómo el diablo puede modificar las reglas del juego), muere y finalmente le hace entrega de su alma.

El encuentro entre Antoine y la diabla resultó ser muy significativo. Reinterpretamos que el personaje se entrega, se disuelve, se fusiona con un poder más grande que él, capaz de abarcar todo su universo personal. Este poder toma una forma femenina, la cual resignificamos como la sensibilidad recuperada de aquél hombre que nunca supo cómo acercarse a sí mismo.


El final de la obra consiste en la lucha que establecen Antoine y la diabla. Antoine incapáz de hacerle daño a una mujer retrocede en su contienda y se deja llevar por el inevitable torbellino de ¨violencia¨. Este final nos derivó casi naturalmente a otro final que sería interesante desarrollar: el nacimiento de un hombre nuevo¨.

Orientados más por una reflexión filosófica y existencial sobre la razón dramática del personaje y de la obra en general, el equipo del Dragon Dance Theatre (director, actores y músicos), decidió reinterpretar los desafíos que Antoine propone al diablo como los únicos recursos con los que cuenta ese hombre (de manera casi inconsciente) para salvarse de una vida mineralizada y cruda; una vida que lo ha condicionado a aislarse de su propia sensibilidad, recluído durante años en las fundidoras de la Mauricie.

En el proceso de lectura fuimos definiendo el contexto socio cultural de la obra: la cronología de los eventos (en tiempo histórico y en tiempo real), las características ambientales, los códigos y rasgos culturales, la forma típicamente antigua de hablar en quebecois – manifestada en dos hermosas canciones-…Y de manera muy particular el drama se transformó en nuestros imaginarios - más que en una lucha física y audaz entre hombre y diablo- en una metáfora sobre la vida de aquél que sólo conocía, aparentemente, la realidad de fundir metales.

Los recursos utilizados enriquecieron enormemente la puesta en escena, ya que contamos con el apoyo musical del violín electroacústico de Isabelle Lefévre, proveniente de Québec; de las percusiones y la voz de Térésé Folks Plair desde N.Y., y del bandoneón de Nora Jackobson nativa del Vermont.

Durante 5 días utilizamos y ampliamos el hermoso repertorio de títeres, máscaras y accesorios del Dragon Dance Theatre.
Vestimos el escenario al aire libre con máscaras de diablos, un enorme oso pardo, cabezas de jaguar, un tronco de árbol muerto, una máscara de la muerte y unos bellísimos torsos de mujer hechos en papel maché que colgaban del árbol como frutos prohibidos.
Las principales etapas de transformación del personaje fueron punteadas por estruendosos fuegos artificiales, danzas percutivas y tensos gestos.

Acercándonos ya al final de la obra el espectador fue conducido hacia un viaje cargado de sutileza, allí donde la muerte baila con Antoine emborrachándolo bajo la seducción de los torsos de mujer: la embriaguez de la desintegración. Esta fue nuestra escena más inspirada, llena de silencios cargados de sentido.

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